Samsung, SK Hynix y Micron enfrentan una demanda colectiva presentada en California que las acusa de restringir artificialmente la producción de memoria RAM convencional. Según la acusación, las tres empresas habrían reducido deliberadamente la oferta de este componente para redirigir su capacidad hacia memorias más costosas diseñadas para inteligencia artificial, generando escasez y aumentos de precio en el mercado.
La estrategia habría afectado directamente a millones de consumidores que dependen de memoria RAM para computadoras portátiles, teléfonos móviles, consolas de videojuegos y tablets. Los efectos ya son visibles en mercados como el de América Latina, donde los precios de equipos electrónicos han registrado incrementos significativos en los últimos meses. Expertos en tecnología señalan que parte de estos aumentos podría responder no a escasez real, sino a decisiones comerciales de los fabricantes para maximizar ganancias en segmentos más lucrativos.
El caso resulta particularmente delicado para Samsung, que en 2005 fue condenada a pagar 300 millones de dólares tras admitir participación en una conspiración internacional para fijar precios de memoria DRAM. En esa ocasión, SK Hynix fue multada con 185 millones de dólares. La nueva demanda revive fantasmas del pasado y coloca nuevamente al mercado de semiconductores bajo escrutinio regulatorio internacional.
Para consumidores en Honduras y Centroamérica, estas prácticas tienen imacto directo en el costo de acceso a tecnología. Un veredicto en contra de estas empresas podría sentar precedentes importantes sobre regulación de precios en la industria tecnológica global y presionar hacia mayor transparencia en la asignación de capacidad de producción entre diferentes tipos de memoria.



















































