Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia este lunes, marcando el sismo más intenso registrado en la última década en el país. Las autoridades confirmaron cientos de fallecidos y miles de heridos, mientras rescatistas y ciudadanos continúan buscando sobrevivientes entre los escombros de edificaciones colapsadas en varias regiones afectadas.
El Gobierno colombiano activó protocolos de emergencia ante la magnitud del desastre. El presidente De la Espriella decretó estado de desastre nacional y declaró emergencia económica para movilizar recursos y coordinar operaciones de rescate en las zonas de mayor impacto. Esta medida permite la asignación de fondos extraordinarios y facilita la llegada de ayuda internacional a las poblaciones afectadas.
Los esfuerzos de búsqueda y rescate continúan sin descanso. Brigadas de emergencia, militares, bomberos y voluntarios trabajan contrarreloj para localizar personas atrapadas bajo estructuras dañadas. Se reportan daños severos en infraestructura vial, hospitalaria y de servicios básicos, lo que complica la atención de heridos y el acceso a zonas remotas que quedaron aisladas tras el sismo.
Este evento tiene implicaciones importantes para toda la región centroamericana, ubicada en una zona sísmica activa. Honduras y otros países del istmo han experimentado terremotos significativos en el pasado, por lo que este desastre colombiano refuerza la necesidad de fortalecer sistemas de alerta temprana, protocolos de evacuación y construcción de infraestructura resiliente ante fenómenos naturales.












































