Meta acordó pagar hasta 18.000 millones de dólares durante la próxima década con nuevas restricciones para usuarios menores de edad. El acuerdo fue alcanzado durante un juicio federal en Oakland, California, luego de demandas presentadas por 29 estados estadounidenses que duraron menos de una semana.
Los fiscales acusaban a Meta de diseñar sus aplicaciones Facebook e Instagram para generar adicción en menores, engañar a los consumidores sobre seguridad y recopilar indebidamente datos personales de menores. 29 estados acusaban además a la empresa de recopilar datos personales de menores sin autorización de sus padres y utilizarlos para entrenar sistemas de inteligencia artificial generativa.
El cambio principal será un límite predeterminado de dos horas diarias para adolescentes en Facebook e Instagram, que solo podrá modificarse con autorización de un padre verificado. La compañía también deberá aplicar controles para impedir que menores de 13 años utilicen sus plataformas.
Esta decisión tiene relevancia regional directa. En Honduras, un estudio reciente reveló que uno de cada cinco niños y adolescentes pasa entre cuatro y ocho horas con sus dispositivos en redes sociales, cifra que supera con creces los límites que Meta deberá implementar. El acuerdo podría convertirse en precedente para miles de demandas que enfrentan Meta y otras compañías tecnológicas por presuntos daños a la salud mental de menores, siendo señaladas por contribuir a problemas como ansiedad, depresión y conductas suicidas.
Meta no admitió responsabilidad al aceptar el acuerdo, aunque lo presentó como una oportunidad para establecer nuevos estándares de seguridad. Aunque los 18.000 millones representan una fracción de los ingresos trimestrales de Meta, los cambios podrían afectar significativamente su modelo de negocio basado en publicidad si reducen el tiempo que adolescentes pasan en sus aplicaciones.










































