El régimen nicaragüense de Daniel Ortega y Rosario Murillo cierra este jueves 27 de agosto su ronda de consultas sobre la reforma constitucional, tras encuentros con poderes del Estado, gabinete, universidades y juventud sandinista.
Las consultas surgieron tras el discurso de Ortega el 19 de julio cuando afirmó que «no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno», en referencia a opositores políticos. La propuesta busca excluir de futuras elecciones a opositores desnacionalizados considerados «traidores a la patria».
La iniciativa propone períodos de siete años para cargos electivos, prolonga mandatos vigentes, constitucionaliza prohibiciones políticas contra «golpistas» o «traidores a la patria» y mantiene procesos electorales cada siete años bajo control del Consejo Supremo Electoral. También amplía atribuciones del órgano electoral para negar personalidad jurídica a partidos financiados desde el exterior o dirigidos por personas que violen «principios fundamentales» de la Constitución.
La propuesta ha generado rechazo de Costa Rica, Estados Unidos, Panamá, Guatemala, República Dominicana, Chile, Bolivia, Brasil, Perú, la Unión Europea, Uruguay, la OEA y la ONU. El cierre de consultas marca el final de una fase que precede a la discusión y aprobación de una reforma que, según críticos, busca consolidar el poder de Ortega y reducir garantías de competencia electoral.






































