Un desastre dejó al menos 353 fallecidos y más de 1.300 desaparecidas en Nepal, donde se reportaron 270 muertos y 826 personas desaparecidas, además de tres muertos y 558 desaparecidos en el Tíbet. Un catastrófico torrente de inundaciones, agua y lodo arrasó varias comunidades de Nepal tras el colapso de un glaciar el 26 de agosto.
Entre los desaparecidos figuran numerosos turistas y peregrinos que se dirigían al monte Kailash y al lago Mansarovar, lugares de importancia religiosa ubicados en el Tíbet. Las autoridades nepalíes reportaron que decenas de puentes quedaron destruidos y que casi 40 kilómetros de carreteras sufrieron daños, lo que complica las labores de búsqueda.
Las imágenes más impactantes de la tragedia en el Tíbet se mantienen limitadas en China debido a restricciones en la cobertura mediática estatal. El presidente Xi Jinping ordenó una operación de rescate «a gran escala», aunque la información pública sobre cifras precisas en territorio tibetano sigue siendo escasa.
Para Honduras y Centroamérica, este desastre contrasta con la crisis climática que enfrentan. En Honduras, el gobierno declaró el 19 de agosto a casi el 80% del territorio en estado de alerta ante una escasez de agua agravada por El Niño, elevando el nivel de alerta a rojo en 75 municipios. Mientras Nepal enfrenta inundaciones catastróficas, la región centroamericana lidia con sequía extrema que amenaza cultivos y suministros de agua. Estos eventos subrayan cómo el cambio climático genera escenarios climáticos cada vez más extremos y mortales a nivel mundial.










































