La ansiedad social afecta más personas de las que imaginamos en Centroamérica. Entre el 5 y el 13% de las personas presentan un trastorno de ansiedad social en algún momento de su vida, y cada año afecta entre el 3 y el 7% de la población. En Honduras, la realidad es aún más preocupante.
Estudios en Honduras muestran una prevalencia de 6% de fobia social, cifra que se relaciona directamente con factores de violencia y factores sociales de la región. En Honduras, la salud mental es crítica en la vida de los jóvenes, y la violencia, la delincuencia, la asociación con pandillas y el narcotráfico han creado un ambiente de inseguridad que les ocasiona estrés, ansiedad y depresión.
El trastorno de ansiedad social es una condición que interfiere en los vínculos, el estudio, el trabajo y otras actividades habituales. La diferencia central con la timidez ocasional está en la intensidad, la persistencia y la interferencia con la vida diaria.
Especialistas señalan que las personas con este trastorno suelen analizar su desempeño e identificar supuestas fallas después de situaciones sociales, anticipando las peores consecuencias posibles. Esa interpretación puede consolidar la idea de que el encuentro fue negativo, aun sin información objetiva que lo confirme.
¿Cómo romper estos patrones? La terapia de exposición propone acercarse gradualmente a situaciones evitadas para afrontar los temores que las sostienen. La terapia cognitivo-conductual se considera el tratamiento de referencia para la ansiedad social y anima a las personas a replantearse sus pensamientos y cambiar sus comportamientos.
Es importante que la evaluación la realice un profesional de salud, que puede descartar otras causas físicas o considerar afecciones que coexisten. En Honduras, donde por cada 100,000 habitantes hay solo 0.62 psicólogos y 0.66 psiquiatras, acceder a estos servicios sigue siendo un desafío para muchas personas. Sin embargo, la promoción de programas de prevención y acceso a la atención psicológica a nivel comunitario sería favorable para reducir las brechas en salud mental.




















































