Casi cuatro años han pasado desde que el Consejo de Inversión Vial (CIV) recibió una plataforma tecnológica diseñada para optimizar las decisiones sobre qué carreteras reparar o mantener en el país. Sin embargo, especialistas advierten que esta herramienta no se está utilizando para priorizar inversiones en toda la red vial nacional, lo que representa un desperdicio de recursos en un momento donde Honduras necesita potenciar su infraestructura.
La plataforma en cuestión, conocida como HDM-4, fue entregada al CIV con el objetivo de respaldar con datos concretos las decisiones sobre conservación y rehabilitación de carreteras. Se trata de un sistema que permite analizar el estado de las vías, calcular costos de mantenimiento y determinar cuáles proyectos generarían mayor impacto económico y social. Expertos señalan que la herramienta permanece subutilizada, lo que limita la capacidad de planificación estratégica en materia vial.
Esta situación refleja un patrón común en instituciones públicas centroamericanas: la adquisición de tecnología sin garantizar su implementación efectiva. El CIV cuenta con un presupuesto limitado para mantenimiento de carreteras, por lo que usar herramientas de análisis debería ser prioridad para maximizar cada quetzal invertido. Sin datos que respalden las decisiones, las inversiones pueden terminar basadas en criterios políticos o coyunturales en lugar de necesidades reales identificadas técnicamente.
El impacto de esta desconexión es directo: carreteras que podrían ser rehabilitadas con bajo costo siguen deteriorándose, mientras que proyectos menos prioritarios consumen recursos. Para Honduras, donde el comercio regional depende de vías en buen estado, esta ineficiencia afecta la competitividad y la conexión entre ciudades. Las autoridades deben evaluar qué obstáculos impiden usar la plataforma y comprometerse a implementarla en el próximo ciclo de planificación vial.



















































