Una devastadora crecida súbita arrasó el miércoles la frontera entre Nepal y China tras el colapso de un glaciar himalayo. Los rescatistas continúan labores urgentes mientras el balance de víctimas se eleva cada hora.
El 26 de agosto, una enorme crecida repentina y un flujo de escombros azotaron la frontera entre Nepal y China, comenzando con una avalancha de hielo y rocas que embalsó temporalmente un río. Un análisis de satélites indica que un glaciar en el Himalaya nepalí se desprendió desde los 5.200 metros de altitud, cayendo más de 1.200 metros y arrastrando hielo, rocas y sedimentos hacia el valle.
El impacto ha sido catastrófico. Al menos 389 personas están confirmadas muertas y 910 desaparecidas en Nepal, más 3 muertos y 558 desaparecidos en China. El distrito nepalí de Rasuwa fue el más afectado, aunque la crecida se extendió hacia Nuwakot, Dhading y cruzó la frontera hasta el condado de Gyirong en el Tíbet. Autoridades nepalíes reportaron que decenas de puentes quedaron destruidos y casi 40 kilómetros de carreteras sufrieron daños, complicando labores de búsqueda.
Las operaciones de rescate avanzan contra el tiempo. El ejército nepalí rescató a más de 100 personas mediante operaciones en helicóptero, incluyendo al menos ocho extranjeros evacuados a Katmandú, y equipos militares también sacaron a personas atrapadas en instalaciones del proyecto hidroeléctrico Trishuli. Los expertos analizan si el cambio climático aceleró el colapso del glaciar, un fenómeno cada vez más frecuente en cordilleras mundiales.
Este desastre marca un punto crítico en la región montañosa, donde cientos de turistas quedaron atrapados en zonas fronterizas. Las autoridades han emitido alertas de inundación en cinco distritos mientras continúan las búsquedas de los casi 1.500 desaparecidos.








































