El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos proyecta la contratación de 5 mil nuevos agentes hasta diciembre, lo que supondría un aumento del 17% en la plantilla, respaldado por una partida presupuestaria de US$70 mil millones aprobada por el Congreso estadounidense.
La agencia planea usar vehículos acondicionados como espacios temporales de detención durante las redadas, permitiendo que los agentes continúen operativos sin trasladar inmediatamente a cada detenido a un centro permanente. Estas camionetas permanecerían cerca de los equipos de arrestos y funcionarían como espacios de detención temporal hasta que concluyan las operaciones o alcancen su capacidad máxima.
Para la zona de Filadelfia, que incluye Pensilvania y Delaware, ICE solicita 12 equipos adicionales de transporte para cada día de la semana, distribuidos en siete ubicaciones, con nuevos centros operativos previstos en Pittsburgh y Dover. La contratación contempla servicios durante 10 años en cuatro regiones, con una capacidad de unas 5.500 camas.
Las unidades deberán contar con jaulas interiores, separaciones entre el conductor y pasajeros, cerraduras en puertas y ventanas, sistemas de comunicación de respaldo y vehículos adaptados para personas con discapacidad. Los traslados deberán realizarse con dos agentes, ambos armados. Sin embargo, expertos señalan preocupaciones sobre las condiciones de detención temporal y la capacitación de los nuevos agentes contratados en plazos cortos.
Esta expansión afecta directamente a Honduras y Centroamérica, pues históricos flujos migratorios desde la región hacia Estados Unidos podrían intensificarse con estas medidas de detención más ágiles, incrementando deportaciones y el retorno de ciudadanos a la región.



















































