Brasil realizó hoy su primera ronda electoral en un clima de polarización religiosa y disputas simbólicas. Flávio Bolsonaro se impuso con el 47% de los votos, mientras Lula da Silva obtuvo el 45%, lo que llevó a una segunda vuelta en la que ambos candidatos se enfrentarán nuevamente.
El balotaje está programado para el 25 de octubre. Este resultado sorprendió a analistas que anticipaban un resultado más cerrado. Lula cuenta con su base electoral en el empobrecido noreste, entre los votantes de bajos ingresos, los católicos y las mujeres, mientras que Bolsonaro goza de un apoyo ferviente entre los evangélicos y los brasileños de mayores ingresos.
La campaña fue marcada por una polémica sobre la Virgen de Aparecida. Un rumor sin sustento de que el candidato derechista Flávio Bolsonaro quería retirarle a esa santa el título de patrona de Brasil avivó la disputa electoral. Bolsonaro, que es evangélico, negó tener tales intenciones y acusó al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula de explotar una noticia falsa con fines electorales.
Las divisiones religiosas han estructurado el voto brasileño desde hace años. Los católicos votan más a la izquierda representada por Lula, y los evangélicos a la derecha de Bolsonaro. Según encuestas de Quaest, entre católicos Lula tiene 48% de intención de voto frente a 29% de Bolsonaro, mientras que entre evangélicos Bolsonaro lidera con 46% contra 27% de Lula. Con este resultado, el futuro político de Brasil dependerá de cómo se distribuya el voto moderado en la segunda vuelta.





















































