La primera ministra de ultraderecha de Italia, Giorgia Meloni, adoptó este jueves un decreto ley que prohíbe el uso del burka y el niqab en las escuelas y limita al 30% el número de alumnos por clase con dominio insuficiente del italiano.
La medida impone «un límite del 30% al número de estudiantes en una clase que no tengan un conocimiento adecuado del italiano, más herramientas para el aprendizaje de nuestra lengua y la prohibición del burka y el niqab en las escuelas», escribió Meloni en redes sociales. La prohibición del velo no se aplicaría al hiyab, que deja el rostro al descubierto.
Si un alumno presenta serias dificultades de integración escolar, se recurrirá a los servicios sociales y sus padres estarán obligados a asistir a cursos gratuitos de italiano. El incumplimiento de esta obligación podrá castigarse con una multa de hasta 1.000 euros (unos 1.140 dólares).
La primera ministra describió las medidas como «instrumentos de sentido común que no dividen, sino que realmente ayudan a integrar». Sin embargo, los partidos de la oposición acusan al gobierno de ceder ante las políticas del partido de extrema derecha Futuro Nazionale, de cara a las elecciones generales del próximo año.
La política migratoria europea genera impacto global en países como Honduras, donde miles de centroamericanos buscan emigrar hacia el viejo continente. Italia es puerta de entrada a la Unión Europea para muchos migrantes africanos y asiáticos. Esta prohibición se suma a medidas más restrictivas en Europa contra la migración, creando nuevos obstáculos para la integración educativa de menores extranjeros.



















































