Un potente terremoto de magnitud 7.7 sacudió Panamá hace tres días, dejando daños significativos en estructuras pero sin reportar pérdidas de vidas humanas. El sismo se registró en la zona de Tonosí, una localidad costera ubicada al sur del país centroamericano.
Honduras y otros países de Centroamérica activaron protocolos de vigilancia inmediata tras el evento. Las autoridades hondureñas implementaron medidas de monitoreo para descartar riesgos de tsunami en sus costas. Los equipos técnicos de la Secretaría de Gestión de Riesgos mantuvieron seguimiento continuo durante las primeras horas posteriores al movimiento telúrico.
La ayuda humanitaria comenzó a fluir hacia las zonas más afectadas de Panamá, conforme las vías terrestres lo permitieron. Los trabajos de evaluación de daños continúan en las regiones del sur panameño, donde se concentraron los impactos más severos del terremoto. Las autoridades regionales coordinan esfuerzos de respuesta inmediata.
Honduras expresó su solidaridad oficial con Panamá tras el evento. El gobierno hondureño se comunicó con sus homólogos de la región para evaluar posibles afectaciones transfronterizas. Este tipo de sismos de gran magnitud generan preocupación regional en Centroamérica por su potencial impacto en la infraestructura y la población de la zona.



















































