Panamá enfrenta una crisis humanitaria después del terremoto de magnitud 7.5 que sacudió el país el 9 de octubre. Más de 8000 niños necesitan ayuda humanitaria, según reportes de Naciones Unidas y autoridades locales.
656 centros educativos han sufrido daños en todo el país, y las clases fueron suspendidas el 12 de octubre mientras continúan las inspecciones de seguridad estructural. La situación es crítica en provincias como Veraguas, Coclé, Herrera y Los Santos.
Las autoridades también han reportado daños en al menos 25 instalaciones de salud. Junto con el Ministerio de Salud, UNICEF ha desplegado carpas de 72 m² para apoyar la continuidad de los servicios de salud en instalaciones afectadas, poniendo a disposición 16 carpas y continuando la evaluación de necesidades adicionales.
El Gobierno de Panamá ha decretado el Estado de Emergencia para desembolsar 100 millones de dólares en ayuda por la tragedia. UNICEF requiere urgentemente 2.5 millones de dólares estadounidenses para apoyar la asistencia vital y las labores de recuperación temprana para los niños, niñas y familias afectadas. Honduras y Centroamérica deben estar atentos a cómo esta crisis afectará la región en los próximos días.






















































