Honduras enfrenta uno de los mayores riesgos climáticos de Centroamérica durante los próximos meses. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la prolongación de las condiciones secas podría agravar los riesgos económicos y sociales de Honduras durante los últimos meses de 2026, con posibles consecuencias para los agricultores, los precios de los alimentos y el sistema eléctrico.
Para Honduras, el riesgo se concentra en el Corredor Seco Centroamericano, una franja que también atraviesa Guatemala, El Salvador y Nicaragua y donde las actividades agrícolas dependen en gran medida de las precipitaciones. Esta región es vital para la economía nacional, especialmente para el sector agropecuario que genera empleo e ingresos para miles de familias.
Las proyecciones son preocupantes. Existe una probabilidad de entre el 89% y el 92% de que persistan condiciones de déficit hídrico en el Corredor Seco hacia finales de 2026. Esto significa que hay alta probabilidad de que la escasez de lluvia continúe intensificándose en los próximos meses.
El impacto no se limita a la agricultura. La falta de lluvia puede reducir los caudales de los ríos y limitar la disponibilidad de agua en los embalses utilizados para generar electricidad, y las temperaturas más altas pueden aumentar la demanda de energía para refrigeración. Expertos señalan que para Honduras es relevante el seguimiento de las lluvias, los niveles de los embalses, la demanda eléctrica y la disponibilidad de generación de respaldo.

















































