El presidente Donald Trump anunció el cambio de nombre del Lago Ontario a Lago América, escalando su conflicto con Canadá después del colapso de las negociaciones comerciales entre ambas naciones.
Trump firmó una directiva el jueves que ordena el cambio de nombre del lago de forma «efectiva inmediatamente». La orden firmada por Trump indica que el Departamento del Interior tiene 30 días para cambiar el nombre en bases de datos y materiales federales. La medida se suma a decisiones polémicas previas: en el primer día de su segundo mandato, Trump firmó una orden para cambiar el nombre del Golfo de México al «Golfo de América».
Trump impuso aranceles del 50% sobre aproximadamente 20 mil millones de dólares en productos canadienses durante el fin de semana, y Canadá respondió rápidamente anunciando mayores aranceles sobre varios productos estadounidenses. El Primer Ministro canadiense Mark Carney respondió señalando que el nombre proviene de la palabra Wendat «Ontari’io» y tiene más de 400 años de antigüedad, predatando tanto la Confederación de Canadá como la Declaración de Independencia estadounidense.
La guerra comercial EE.UU.-Canadá tiene repercusiones directas en Honduras y Centroamérica. Expertos advierten que cualquier alteración en el comercio internacional estadounidense puede afectar a países con alta dependencia de su economía como Honduras, impactando directamente el costo de vida de sus habitantes. Según la CEPAL, en países como Honduras los aumentos arancelarios podrían triplicar o cuadruplicar el promedio regional, aunque las confecciones —más del 50% de las exportaciones de Honduras— se vuelven más competitivas frente a proveedores asiáticos altamente penalizados. Honduras ha colocado como prioridad en su agenda la renegociación de condiciones arancelarias con Estados Unidos, buscando aliviar la presión inflacionaria que afecta a los ciudadanos hondureños.









































