Un glaciar en el Himalaya colapsó provocando inundaciones masivas en la frontera entre Nepal y Tíbet. El evento dejó más de 600 personas fallecidas tras las inundaciones repentinas, convirtiéndose en una de las catástrofes naturales más devastadoras registradas.
Las autoridades reportan un estimado de 2,500 personas desaparecidas, mientras los equipos de rescate trabajan contra el tiempo para hallar sobrevivientes. Los pueblos afectados en ambas naciones enfrentan colapso de servicios básicos y comunicaciones interrumpidas, dificultando las labores de búsqueda y el acceso a áreas remotas.
Centroamérica permanece atento a la situación. El sismo en Nepal ocurrió solo horas después de una inundación masiva que dejó víctimas mortales y múltiples desaparecidos, agravando la crisis humanitaria en la región del Himalaya. Las organizaciones internacionales movilizan recursos para asistencia de emergencia.
Este desastre recuerda la vulnerabilidad de regiones montañosas como Centroamérica ante fenómenos naturales. Honduras y Guatemala, con geografía similar, mantienen sistemas de alerta temprana tras eventos sísmicos previos. Expertos advierten sobre la necesidad de fortalecer planes de evacuación en zonas de riesgo de toda América Latina.










































