Centroamérica enfrenta una emergencia climática sin precedentes. El fenómeno de El Niño ha obligado a Honduras a ampliar su estado de contingencia, mientras El Salvador formalizó una Alerta Roja ante el colapso de los indicadores hídricos en la región.
Las autoridades advierren que la crisis solo se intensificará en los próximos meses. La sequía extrema ya ha dejado reservas de agua críticas en represas clave como La Concepción y Los Laureles, comprometiendo el suministro eléctrico y agrícola de millones de personas.
Honduras, El Salvador y otros países centroamericanos enfrentan impactos devastadores: disminución de cosechas, escasez de agua potable y presión sobre sistemas energéticos. El corredor seco ha convertido campos productivos en paisajes áridos, afectando especialmente a poblaciones vulnerables que dependen de la agricultura.
Las agencias de protección civil regional coordinan respuestas de emergencia. Los expertos advierten que sin acciones inmediatas de adaptación y mitigación, la crisis profundizará durante la temporada de lluvias que se aproxima, agravando la vulnerabilidad de Centroamérica ante fenómenos climáticos extremos.













































