La sequía prolongada ha arrasado con las cosechas en el sur de Honduras, dejando a comunidades agrícolas en estado de emergencia. En Marcovia, al sur de Honduras, la sequía ha devastado las cosechas y secado pozos, dejando a agricultores y ganaderos en una situación de emergencia.
Campesinos aseguran una pérdida total de sus cultivos de maíz y la imposibilidad de sembrar por la falta de lluvias, mientras la población espera ayuda estatal y la llegada de precipitaciones para salvar la última siembra del año. Los daños no se limitan solo a los campos: la sequía no solo arrasó la primera siembra (mayo), también está secando pozos y obligando a racionar agua.
El sector ganadero también sufre los embates de la crisis climática. La escasez de agua afecta a la ganadería, donde la falta de pasto y el aumento en el costo de los alimentos para el ganado agravan la crisis. Las autoridades han elevado el nivel de alerta en la región.
Autoridades y productores advierten que, si no llueve en septiembre, las pérdidas continuarán y el panorama para 2027 será aún más difícil, con centenares de municipios hondureños bajo alerta por la emergencia climática. Los expertos señalan que esta es una oportunidad para que el nuevo gobierno de Honduras implemente medidas de adaptación ante el cambio climático en territorios vulnerables de la región centroamericana.














































