El calentamiento global cruzará los 1.5°C en los próximos años, marcando el fin de una era en la lucha contra el cambio climático. En el mejor escenario, la temperatura global alcanzaría un pico de 1.8°C, mientras que sin cambios en las políticas actuales, el calentamiento podría alcanzar aproximadamente 2.6°C.
Para Honduras y el resto de Centroamérica, esta realidad es especialmente crítica. Amnistía Internacional advirtió que la comunidad costera de Cedeño en el Golfo de Fonseca, Honduras, experimenta una crisis de derechos humanos resultante de los impactos del cambio climático que amenazan los medios de vida de la población. La región enfrenta desafíos inmediatos: en la costa caribeña, ciclones cada vez más intensos amenazan vidas e infraestructura, mientras que en las regiones central y sur, sequías prolongadas impulsadas por El Niño y La Niña socavan la agricultura y la seguridad hídrica.
Honduras es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático debido a su exposición significativa a peligros como huracanes, sequías, tormentas tropicales e inundaciones. Se proyecta que las temperaturas aumenten entre 1-2.5°C para 2050, mientras que se espera que las lluvias extremas y las inundaciones sean más frecuentes, junto con reducciones generales en las precipitaciones y un aumento en las sequías.
Las consecuencias son tangibles. La costa del Pacífico hondureño, recientemente afectada por la Tormenta Tropical Cristina, ha experimentado una pérdida significativa de territorio en los últimos 22 años debido a la erosión costera. A medida que suben las temperaturas, el café, la principal exportación agrícola del país, puede necesitar ser cultivado a elevaciones más altas, aumentando la presión sobre las tierras y acelerando la degradación.
Por encima de 1.5°C, los impactos climáticos y los riesgos de puntos de inflexión se intensifican con cada fracción de grado. Sin embargo, la estrategia de «sobrepaso, pico y declive» requeriría que las naciones cumplan sus objetivos de eliminar emisiones de gases de efecto invernadero, así como de remover grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera. Honduras ha actualizado sus compromisos: el país presentó su tercera Contribución Determinada a Nivel Nacional en enero de 2026, introduciendo una propiedad inter-institucional fortalecida, una comparabilidad mejorada de objetivos y una gobernanza climática mejorada, alineándose con puntos de referencia globales incluyendo cero neto de CO₂ para 2050.























































