Fundesa plantea reducir a la mitad la tasa de homicidios en diez años, una meta ambiciosa que marca el inicio de una segunda fase en la lucha contra la violencia en Centroamérica. La propuesta busca disminuir de 16.8 a 8 homicidios por cada 100 mil habitantes para el 2036.
Honduras cerraría 2026 con una tasa estimada de 24.51 homicidios por cada 100 mil habitantes, reflejando una reducción frente a años anteriores. Aunque el indicador sigue siendo alto en comparación con estándares internacionales, desde la Secretaría de Seguridad indican que en los demás meses del año la reducción es significativa, con 40 homicidios menos en comparación con el año pasado.
El desafío principal incluye recuperar el control de las cárceles. La superpoblación en los centros penitenciarios ha sobrepasado los 3.100 internos por encima de su capacidad, situación que facilita operaciones criminales desde el interior. Las reformas aprobadas buscan evitar que los criminales puedan ordenar delitos desde los centros penales, incluyendo la clasificación de pandillas como asociaciones terroristas.
El acuerdo representa una segunda etapa de los esfuerzos por transformar el sistema de seguridad y justicia, mediante compromisos compartidos, coordinación institucional y resultados medibles. El principal reto será traducir estas prioridades en acciones concretas y sostenidas que impacten toda la región centroamericana, donde Honduras enfrenta presiones similares en materia de violencia y seguridad penitenciaria.





















































