El delantero surinamés Richonell Margaret fue expulsado durante el partido entre Guatemala y Surinam al realizar gestos hacia un sector de la afición, dejando a Surinam con diez jugadores por más de 30 minutos. Guatemala venció 1-0 con un gol de Matthew Evans en el tiempo de reposición, permitiendo a la Bicolor clasificarse a la siguiente ronda del torneo, mientras que Surinam quedó eliminado.
Después de la expulsión, el partido se detuvo durante varios minutos debido a denuncias de presuntos actos racistas provenientes de las gradas, según indicaron integrantes de la selección de Surinam, e incluso se reportó que la delegación visitante consideró abandonar el campo antes de continuar con el encuentro. El cruce de alegatos entre jugadores visitantes y seguidores guatemaltecos escaló en la segunda mitad tras la expulsión de Richonell Margaret, quien supuestamente reaccionó ante las ofensas del público.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, señaló en su cuenta de Instagram que «no hay lugar para el racismo ni ninguna forma de discriminación en el futbol» y calificó como «absolutamente inaceptable» el abuso racista dirigido a los jugadores de Surinam. Al finalizar el partido, los jugadores permanecieron en la cancha con empujones, golpes y desorden, obligando a las fuerzas de seguridad a intervenir para recuperar el control.
Los incidentes han trascendido las fronteras de Guatemala. El jugador de Surinam Shaquille Pina escribió que durante el partido fueron objeto de cánticos racistas desde las gradas sin que se hiciera nada, pero cuando uno de sus jugadores reaccionó al abuso, ese jugador recibió tarjeta roja, calificando la situación como «el mundo al revés» y finalizando con un mensaje despectivo hacia Guatemala. Se espera que la Concacaf abra un expediente disciplinario contra Etienne Vaessen por su conducta antideportiva, lo que podría costarle una fuerte multa económica y varios partidos de suspensión en el torneo regional.




















































