En un movimiento inusual y con fuerte carga política, Nasry “Tito” Asfura, quien asumió la Presidencia de la República de Honduras el 27 de enero de 2026, anunció que no nombrará a un ministro de Salud independiente, sino que él mismo se encargará directamente de la Secretaría de Salud (SESAL), una de las carteras más críticas del Estado.
Asfura, político conservador y empresario con una larga trayectoria en la vida pública hondureña —fue alcalde de Tegucigalpa y presidente del Partido Nacional— tomó posesión en medio de un ambiente político polarizado tras una elección muy reñida.
Una decisión con impacto en el sistema sanitario
La determinación de Asfura de encabezar personalmente el sector salud no es menor: la Secretaría de Salud es la institución responsable de formular y ejecutar las políticas sanitarias nacionales, así como de coordinar la atención hospitalaria, el abastecimiento de medicamentos y la regulación de servicios médicos en todo el país.
Según el comunicado oficial difundido por la Casa Presidencial, el presidente liderará la secretaría con el apoyo de tres designados presidenciales que lo acompañarán en las principales tareas, entre ellos la vice presidenta María Antonieta Mejía, quien brindará respaldo técnico y legislativo.
Asimismo, se han designado a otros funcionarios como subsecretarios especializados en áreas clave de salud para reforzar la gestión institucional.
Contexto y razones del nombramiento
La decisión responde, según el propio gobierno, a una grave crisis sanitaria que enfrenta Honduras, caracterizada por la mora quirúrgica —pacientes que esperan años por intervenciones— y el desabastecimiento de insumos esenciales en hospitales públicos. Asfura ha señalado que tomar el control directo busca agilizar las decisiones y reducir estos problemas estructurales del sistema de salud.
Más allá de la salud, este anuncio llega en un contexto en el que el nuevo presidente también ha establecido prioridades para su administración, incluidas la seguridad pública, la reactivación económica y la reorganización del Estado, reduciendo el número de instituciones públicas para destinar más recursos a sectores esenciales como la salud y la educación.
Reacciones y expectativas
La medida ha generado diversas reacciones en la sociedad hondureña: mientras algunos sectores ven con esperanza un liderazgo más directo que pueda enfrentar los desafíos del sistema sanitario, otros —incluido el sector político y organizaciones de sociedad civil— observan con cautela y atención, pues es atípico que un presidente asuma funciones ministeriales de manera directa.
En esencia, no habrá un ministro de Salud nombrado en el corto plazo, porque Asfura liderará la Secretaría de Salud desde la Presidencia, con su equipo presidencial, una estrategia que marcará un hito en la forma de administrar uno de los pilares más sensibles del Estado hondureño.






















































