Tegucigalpa, Honduras – 27 de enero de 2026. En una jornada histórica y sobria, Nasry “Tito” Asfura Zablah fue juramentado hoy como presidente constitucional de Honduras para el período 2026–2030, marcando el retorno del Partido Nacional al poder tras cuatro años de gobierno de orientación progresista.
La ceremonia de investidura se llevó a cabo en una sesión especial del Congreso Nacional, en Tegucigalpa, bajo estrictos protocolos y un ambiente de seguridad elevado. Por decisión del mandatario entrante, la toma de posesión fue un acto sencillo y austero, sin la presencia de jefes de Estado de otros países, aunque sí asistieron embajadores y representantes diplomáticos acreditados en Honduras.
Una victoria ajustada y un contexto político dividido
La victoria de Asfura en las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025 fue extremadamente reñida, con un margen de apenas unos miles de votos sobre su principal contendiente, lo que generó debates y tensiones políticas en el país.
Aunque la presidenta saliente, Xiomara Castro, anunció que respetaría la entrega del mando, no ha reconocido públicamente su sucesión, afirmando que las elecciones fueron adversas al partido que ella representa. A pesar de ello, envío un mensaje de “suerte” y expresó deseos de que al país le vaya bien bajo la nueva administración.
Compromisos y prioridades del nuevo gobierno
Desde el mismo Congreso, Asfura aseguró ante los legisladores y ciudadanos que su gestión estará marcada por la responsabilidad y la acción. Entre los principales compromisos planteados en sus primeras horas como jefe del Ejecutivo se destacan:
- Fomento del empleo y la inversión, tanto nacional como extranjera.
- Mejoras en seguridad pública, con énfasis en la reducción de la violencia.
- Medidas de austeridad fiscal para equilibrar el gasto estatal.
- Reforzamiento de los servicios de salud y educación.
En los minutos posteriores a su juramentación, el nuevo presidente también sancionó leyes orientadas a vender el avión presidencial para optimizar recursos del Estado y facilitar la expansión de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en regiones que carecen de presencia universitaria, entre otras iniciativas.
Retos inmediatos y expectativas
Asfura asume el gobierno en un momento complejo: Honduras enfrenta altos niveles de pobreza, desafíos en sus sistemas de salud y educación, y presiones sociales y económicas intensas. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollarán los vínculos diplomáticos, especialmente con socios tradicionales como Estados Unidos e Israel, con quienes se espera fortalecer alianzas estratégicas.
Consciente de la división política interna y de las expectativas puestas en su gestión tras un proceso electoral ajustado, Asfura arranca su mandato con la promesa de trabajo constante, estabilidad institucional y un enfoque práctico en los desafíos que enfrentan millones de hondureños.






















































