Un ensayo con 100 pacientes en Alicante redujo del 16% al 8% los marcapasos definitivos tras un implante de válvula aórtica. Este hallazgo abre esperanzas para millones de personas con problemas cardíacos en Latinoamérica, donde las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de muerte.
El estudio, denominado GLUCOTAVI, demostró que la administración pautada de un glucocorticoide—un potente y seguro antiinflamatorio de uso común—reduce en un 50% el riesgo relativo de precisar un marcapasos permanente tras someterse a un implante de válvula aórtica transcatéter. El grupo de intervención recibió un glucocorticoide por vía intravenosa una hora antes de la válvula aórtica transcatéter y, posteriormente, de forma oral durante los siete días siguientes.
En España se realizan cerca de 8.500 sustituciones valvulares aórticas mediante catéter al año. Si la reducción observada se confirmara en ensayos mayores, podrían evitarse alrededor de 680 implantes de marcapasos anuales, lo que supondría un ahorro directo cercano a dos millones de euros al año. Para Honduras y Centroamérica, donde los recursos sanitarios son limitados, una estrategia de bajo costo como esta representaría acceso a procedimientos menos complicados y más económicos.
El trabajo ha despertado un gran interés en la comunidad científica internacional, tras su reciente publicación en la prestigiosa revista EuroIntervention, revista oficial de la Asociación Europea de Cardiología Intervencionista. Los investigadores ahora buscan ampliar el estudio con ensayos multicéntricos que confirmen estos resultados en poblaciones más grandes antes de implementar el protocolo en la práctica clínica habitual.







































