Aproximadamente uno de cada cinco jóvenes en Estados Unidos ha utilizado chatbots de inteligencia artificial para obtener consejos sobre salud mental durante el último año. La tendencia también avanza rápidamente en América Latina y Centroamérica, donde la cifra de jóvenes con trastornos mentales puede ser aún mayor debido a la violencia, las brechas sociales y la escasez de atención psicológica o psiquiátrica.
Para muchos jóvenes, conversar con ChatGPT es más sencillo que ir al psicólogo porque la respuesta es inmediata, está disponible 24 horas al día, es gratis y solo requiere un teléfono móvil o computadora. Sin embargo, el 94% de los psicólogos participantes en una encuesta de 2026 consideró que estas herramientas no pueden tratar por sí solas los trastornos de salud mental.
El uso masivo de estas aplicaciones plantea dudas sobre privacidad, evidencia científica y riesgos de aislamiento. Los especialistas alertan que los chatbots pueden tender a validar las ideas de quien conversa con ellos, algo que podría generar expectativas poco realistas sobre las relaciones humanas y reforzar comportamientos poco saludables.
El problema es aún más grave en la región. En Colombia, el 44.7% de niños y adolescentes muestra señales de afectación emocional, mientras que en México uno de cada cinco adolescentes ha enfrentado un trastorno mental de severidad moderada. El suicidio representa la tercera causa de muerte entre personas de 15 a 29 años, según reportes de la OPS.
La Asociación Estadounidense de Psicología recomienda a padres, tutores y profesionales mantenerse informados y dialogar con los jóvenes sobre el uso de estas tecnologías, priorizando la búsqueda de atención profesional cuando sea necesario. En Honduras y Centroamérica, la inversión en servicios de salud mental especializado sigue siendo crítica para enfrentar esta crisis.



















































