El presidente Donald Trump recibió al líder chino Xi Jinping en Washington para sostener negociaciones de alto nivel sobre comercio, inteligencia artificial e Irán. Xi Jinping concluyó su reunión bilateral con el presidente Trump en la Casa Blanca, marcando el segundo encuentro entre ambos líderes en 2026.
Para Honduras y Centroamérica, este diálogo es crucial. América Latina está intensamente atrapada entre la rivalidad de las grandes potencias, con implicaciones directas en los puertos, inversiones y proyectos de infraestructura regional. El crecimiento sostenido de China en sectores estratégicos podría alterar gradualmente el equilibrio económico de la región si Washington no amplía su presencia en áreas donde actualmente muestra menor participación.
Estados Unidos sigue siendo el mayor inversor extranjero en América Latina y el Caribe pese a la expansión de China. Sin embargo, China invierte aproximadamente veinte veces más en minería dentro de América Latina y el Caribe que Washington. Esta disparidad es relevante para Centroamérica, donde China ha ampliado sistemáticamente su presencia en América Latina, con inversiones en puertos, proyectos energéticos e infraestructura que generan dependencias.
Los gobiernos centroamericanos deben estar atentos a los acuerdos que emerjan. Ni Washington ni Pekín determinarán por sí solos el futuro de la región; será decisivo que los propios países latinoamericanos logren preservar su capacidad de acción. La región enfrenta un equilibrio delicado entre aprovechar inversiones chinas en infraestructura y mantener sus vínculos tradicionales con Estados Unidos en seguridad y comercio.


















































