El 61% de las familias campesinas en Guatemala, Honduras y El Salvador ya no logra cubrir sus requerimientos alimentarios esenciales, mientras un 32% de los hogares reporta un deterioro crítico e inminente en la nutrición de sus niños, según un informe de World Vision publicado el 24 de septiembre.
Más de 1.8 millones de hondureños viven en crisis alimentaria, situación que podría expandirse significativamente en las próximas semanas. La inseguridad alimentaria en Honduras podría alcanzar a 2,2 millones de personas a finales de 2026 si el Gobierno no adopta medidas urgentes frente a la sequía.
La catástrofe actual es impulsada por una «doble crisis» desoladora: el devastador impacto climático del fenómeno de El Niño sumado a un vertiginoso choque económico. La escasez de lluvias afectó al 85% de las comunidades, destruyendo las siembras de maíz, mientras tensiones geopolíticas globales encarecieron los insumos agrícolas, provocando disparadas de más del 100% en el precio de los fertilizantes.
Los especialistas prevén que la ventana de tiempo para evitar un colapso alimentario mayor se cerrará de manera acelerada entre los meses de octubre de 2026 y enero de 2027. World Vision ha formulado un llamado de máxima urgencia a los gobiernos, la cooperación internacional y el sector privado para activar asistencia alimentaria de emergencia, adviriendo que si no se ejecutan acciones humanitarias anticipadas antes de que finalice el año, millones de niños pagarán de forma irreversible el impacto de la hambruna en la región.

















































