Nasry Asfura asumió la presidencia de Honduras el 27 de enero de 2026. Casi ocho meses después, el mandatario del Partido Nacional enfrenta desafíos estructurales que demandan respuestas inmediatas en seguridad e infraestructura económica.
El gobierno llegó a Casa Presidencial en un contexto de país profundamente polarizado, con baja inversión extranjera, inseguridad estructural y proyectos de infraestructura parados. Asfura reconoció que 2026 se presenta como un año complicado, marcado por dificultades económicas y factores externos como el comportamiento de los precios del petróleo.
Los ajustes legislativos constituyen un desafío determinante. El Partido Nacional cuenta solo con 48 de los 128 escaños en el Congreso, cifra insuficiente para la mayoría simple. Esta limitación dificulta la aprobación de proyectos legislativos clave para avanzar en la agenda de gobierno.
En materia de seguridad, el objetivo es dotar a los militares de mejores herramientas para enfrentar distintos escenarios de inseguridad y responder ante organizaciones dedicadas a actividades ilícitas. A nivel administrativo, el gobierno impulsa planes en fronteras terrestres para agilizar trámites migratorios y avanza en la entrega de libros escolares a nivel nacional, buscando demostrar avances en su primer año de gestión.



















































