El ejercicio es sabido que es beneficioso para el cuerpo, construye músculo, fortalece huesos, reduce la presión arterial e impulsa el estado de ánimo. Pero no todos pueden realizar actividad física regular debido a limitaciones físicas o enfermedades crónicas.
Al descifrar cómo el movimiento beneficia al cuerpo, los investigadores esperan desarrollar medicinas que ofrezcan algunos de los mismos beneficios—sin el ejercicio. La idea no es reemplazar la actividad física sino llevar sus ventajas a personas que luchan contra la fragilidad, discapacidad o enfermedades crónicas.
La compañía farmacéutica Enveda anunció resultados de un ensayo de fase I de su fármaco experimental ENV-308, que imita una hormona liberada durante el ejercicio. Los científicos están más cerca de encontrar medicinas que puedan reproducir algunos de los efectos saludables del ejercicio.
En este primer ensayo en humanos de ENV-308, 88 adultos sanos recibieron dosis variables del fármaco. No se reportaron eventos adversos graves entre los voluntarios, ni alguien dejó de tomar la droga. Notablemente, también tuvo un «perfil de seguridad gastrointestinal excepcional».
Esto no significa que la medicación entregue un entrenamiento en forma de píldora. El ejercicio afecta el corazón, pulmones, músculos, huesos, cerebro, circulación y metabolismo de formas que ningún medicamento ha demostrado reproducir completamente. En cambio, los investigadores están investigando si ciertos medicamentos pueden imitar sendas biológicas individuales activadas por la actividad física.
En Latinoamérica, donde muchas personas enfrentan limitaciones de acceso a instalaciones deportivas en zonas rurales, este avance podría tener importancia significativa para poblaciones con enfermedades degenerativas o personas mayores con movilidad reducida.

















































