Un potente terremoto sacudió a Panamá el viernes 9 de octubre, generando afectaciones estructurales y preocupación en toda Centroamérica. El sismo alcanzó una magnitud de 7,7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos, con epicentro en la Península de Azuero, dejando daños en edificios, iglesias e infraestructura en la capital panameña y la ciudad de Penonomé.
Las autoridades panameñas reportaron 27 personas heridas con lesiones leves y moderadas, aunque sin fallecidos hasta el momento del reporte oficial. El evento fue seguido por más de 55 réplicas sísmicas, de las cuales 26 alcanzaron magnitudes mayores a 5,0. La evacuación de 300 personas en Isla Cañas fue necesaria debido al aumento del nivel del mar tras el sismo.
El terremoto fue sentido en Costa Rica, Nicaragua y Colombia. En Costa Rica, habitantes reportaron movimientos prolongados en provincias como San José, Cartago, Puntarenas y Limón. En Nicaragua, se registraron sismos asociados en la zona de Rivas. Las ondas sísmicas llegaron hasta el norte de Colombia, evidenciando la magnitud del evento tectónico.
El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia para fortalecer acciones de respuesta y coordinación. Operaciones críticas como el Canal de Panamá mantuvieron normalidad en sus operaciones, y el Aeropuerto Internacional de Tocumen reanudó labores tras verificaciones de seguridad. Se trata del terremoto más fuerte en Panamá desde 1882, reflejando la actividad sísmica que caracteriza a la región centroamericana en su ubicación entre placas tectónicas.


















































