La escalada en los precios de la gasolina está afectando no solo los bolsillos de los ciudadanos, sino también sus prácticas religiosas más arraigadas. En Filipinas, miles de católicos han tenido que cancelar o reducir significativamente la tradicional Visita Iglesia durante esta Semana Santa 2026, una costumbre que consiste en peregrinar a siete templos diferentes como acto de devoción.
El costo del combustible en el país asiático ha alcanzado niveles que hacen imposible para muchas familias emprender los recorridos que tradicionalmente realizaban en vehículo particular. Lo que antes era una jornada de fe compartida en familia, ahora se ha convertido en un lujo que pocos pueden costear, obligando a los devotos a visitar únicamente las iglesias más cercanas a sus hogares o incluso a suspender por completo la práctica.
Esta situación genera preocupación en países latinoamericanos con fuerte tradición católica, incluyendo Honduras, donde las procesiones y peregrinaciones de Semana Santa también implican desplazamientos considerables. En territorio hondureño, ciudades como Comayagua y Tegucigalpa reciben miles de visitantes que viajan desde distintos puntos del país para participar en las celebraciones religiosas, lo que representa un gasto significativo en transporte.
Expertos en economía advierten que el incremento sostenido en los precios de los hidrocarburos podría modificar paulatinamente las tradiciones que involucran movilización masiva, no solo en Asia sino también en Centroamérica y el resto de América Latina. Las comunidades religiosas buscan alternativas como organizar caravanas compartidas o promover visitas a templos locales para mantener viva la fe sin comprometer la economía familiar.
Fuente: https://rss.nytimes.com/services/xml/rss/nyt/es.xml | Redactado con asistencia de IA.

















































