Una firma especializada en energía nuclear anunció la captación de 470 millones de dólares para fabricar pequeños reactores modulares destinados a bases aéreas del ejército estadounidense. Los equipos tendrían una capacidad de generación entre 100 kilovatios y 1 megavatio, representando una apuesta por tecnología de menor escala que la nuclear convencional.
Este movimiento forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos por modernizar su infraestructura energética en instalaciones militares. Los reactores modulares compactos permiten reducir costos de construcción y mantenimiento comparados con las plantas nucleares tradicionales. La inversión refleja creciente interés del Pentágono en soluciones de energía limpia que reduzcan dependencia de combustibles fósiles en sus operaciones.
Para la región centroamericana, esta iniciativa tiene implicaciones indirectas. Las nuevas tecnologías nucleares que se desarrollen en Estados Unidos pueden influir en decisiones energéticas futuras de gobiernos del istmo, especialmente en contextos de seguridad energética y cambio climático. Además, innovaciones de este tipo podrían eventualmente transferirse a sectores civiles de la región.
El proyecto evidencia cómo potencias militares apuestan por energías alternativas. Honduras y Centroamérica, con desafíos propios en generación eléctrica, podrían observar estas tendencias como referentes tecnológicos a largo plazo, aunque la adopción de energía nuclear sigue siendo un tema complejo en la región.










































