Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaron oficialmente el martes, al margen de la Asamblea General de la ONU, el nuevo acuerdo de seguridad para Groenlandia del presidente Donald Trump, consolidando así los derechos militares permanentes de Estados Unidos sobre esta isla ártica.
El pacto cierra meses de tensiones en el Ártico. Estados Unidos ampliará su presencia militar, reabriendo bases como la de Narsarsuaq y reforzando instalaciones existentes, bajo el compromiso de respetar la sociedad y modo de vida local. Sin embargo, el pacto prohíbe la presencia militar de países ajenos a la OTAN en Groenlandia y obliga a la isla a permanecer en la alianza incluso si se independiza.
Para Honduras y Centroamérica, el acuerdo revela la estrategia de seguridad de Trump en América del Norte. El nuevo presidente de Honduras, Nasry Asfura, y Trump tendrá un encuentro de «alto nivel» el sábado en Florida para hablar de migración, narcotráfico y seguridad. El refuerzo militar estadounidense en el Ártico sugiere una política global de contención que podría afectar las prioridades regionales centroamericanas, especialmente en materia de migración y cooperación bilateral.
El texto del acuerdo establece que Estados Unidos puede instalar en Groenlandia un sistema de defensa denominado «Golden Dome» como escudo frente a las amenazas de misiles balísticos. La región del Caribe y Centroamérica permanecerán atentas a cómo esta reconfiguración de la defensa estadounidense influye en los próximos diálogos bilaterales con Washington.




















































