La distinguida cronista mexicana Alma Guillermoprieto reflexiona en una entrevista sobre la región que ha cubierto durante décadas y la violencia que sufre hoy por el narcotráfico y la «guerra a las drogas». En el marco del Hay Festival de Querétaro, la galardonada periodista plantea una visión crítica sobre los desafíos estructurales de Latinoamérica.
«El narcotráfico ha traído una epidemia de violencia justo en el momento en que América Latina estaba por consolidar sus instituciones», observa Guillermoprieto. Esta reflexión cobra particular relevancia para Honduras y Centroamérica, donde los homicidios vinculados al crimen organizado continúan siendo un problema crítico pese a los esfuerzos de contención.
Su último libro, «Esta improbable tierra prometida. Historias de América Latina en este siglo», reúne crónicas sobre violencia, poder y desigualdad en la región. Entre los datos documentados aparece que en México, en los últimos 25 años, se han registrado más de mil reporteros asesinados. Guillermoprieto extrae lazos comunes entre personas y contextos diversos, como los efectos de la guerra contra las drogas en regiones rurales y empobrecidas o las experiencias de aquellos involucrados en la violencia de Estado o patrocinada por los cárteles.
Honduras lidera la violencia en Centroamérica con una tasa de 23,2 homicidios por cada 100,000 habitantes. El país cerró 2025 con la tasa más alta entre los países analizados, aun después de bajar del 25.3 registrado en 2024. En apenas los primeros cinco meses de 2026, el país registra al menos 13 masacres que han dejado más de 65 personas asesinadas en diferentes departamentos. Los hechos violentos se han registrado en Yoro, Atlántida, Lempira, El Paraíso, Olancho, Valle, Cortés, Francisco Morazán y Colón, departamentos donde las autoridades han reconocido la presencia de estructuras criminales ligadas al narcotráfico, pandillas y grupos armados.
Guillermoprieto ha sentido «la obligación de observar y describir, para que quede registro, el triunfo de la violencia como forma política de expresión y el declive de la democracia como aspiración en este siglo XXI». Espera que «en un futuro no muy lejano, una escritora mucho más joven sea capaz de narrar e informar cómo la paz se consolidó a lo largo y ancho de estas tierras.»
Alma Guillermoprieto confiesa que América Latina la sorprende «todos los días», pese a llevar casi medio siglo escribiendo sobre la región. «Somos una región absolutamente impredecible, tanto para lo trágico como para lo maravilloso», reflexiona durante la entrevista.















































