El Parlamento de Honduras aprobó un proyecto de reformas energéticas solicitado por el presidente Nasry Asfura, en una votación que refleja las tensiones políticas sobre el futuro del sector eléctrico del país.
Las reformas fueron aprobadas por 78 diputados, 49 del gobernante Partido Nacional y un sector del Partido Liberal, de los 128 que integran el Parlamento. Los 35 diputados del opositor Partido Libertad y Refundación (Libre) se opusieron a la iniciativa.
Las reformas incluyen cambios en las tarifas, condonaciones de deudas, modernización y expansión de la red transmisión, más competencia en la compra de energía y una nueva estructura de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE). El proyecto busca abordar desafíos estructurales que han limitado la expansión y encarecido el servicio para los ciudadanos.
La ENEE no está satisfaciendo la demanda de energía del país, además de ser una de las más caras de Centroamérica. El presidente considera que un servicio ineficiente dificulta la atracción de inversionistas extranjeros. La reforma mantiene que la estatal Empresa Nacional de Energía Eléctrica no será privatizada, un punto de contención entre gobernantes y oposición.












































