El jueves 10 de septiembre, a las 11:46 de la mañana, la rutina de millones de hondureños se interrumpió de golpe. En cuestión de segundos, los semáforos se apagaron, los comercios quedaron a oscuras y las industrias detuvieron sus máquinas.
La perturbación eléctrica comenzó fuera de las fronteras hondureñas, con la apertura inesperada de la línea de interconexión entre Guatemala y México. Mientras los países vecinos lograron amortiguar la perturbación externa o perder únicamente fracciones menores de su demanda comercial, Honduras sufrió un «cero eléctrico» absoluto de 1,800 megavatios.
Una falla en el sistema de interconexión eléctrico de Centroamérica afectó este jueves 10 de septiembre de 2026 en un principio a Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Un informe de 14 páginas del Centro Nacional de Despacho (CND) revela la anatomía de este incidente: un verdadero efecto dominó que comenzó a miles de kilómetros de distancia y se propagó por la red eléctrica centroamericana hasta dejar a Honduras a oscuras.
A las 13:30 horas, el Sistema Interconectado Nacional (SIN) fue restablecido en su totalidad, recuperándose completamente la prestación del servicio eléctrico a nivel nacional. Para el Centro Nacional de Despacho, este evento obliga a revisar de inmediato tres aspectos fundamentales: la necesidad de contar con mayor reserva operativa convencional, la revisión de los esquemas de protección regional y el análisis de los límites de penetración renovable sin respaldo térmico.














































