Estados Unidos ha registrado casi 3.900 casos de sarampión en 2026, la peor cifra registrada desde hace 35 años. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, emitió una orden ejecutiva que amplía el grupo de profesionales autorizados a administrar vacunas contra el sarampión tras declarar la emergencia estatal el lunes 5 de octubre.
Hasta el 3 de octubre se confirmaron 108 casos en Nueva York este año, siete de ellos en la ciudad de Nueva York y 101 en el resto del estado. Lancaster aparece como el condado más golpeado, con 391 contagios. La zona alberga importantes comunidades amish y menonitas, y ha concentrado buena parte de los casos registrados durante el brote.
Pensilvania acumula 1.004 casos desde abril, con 198 hospitalizados y cinco muertos. En Pensilvania, las autoridades informaron que ya se han registrado 1.004 casos desde que comenzó su brote el pasado abril, al oeste de Filadelfia. De estos casos, 198 personas han sido hospitalizadas y cinco han muerto. Los menores representan un 32% de los casos, casi un tercio del total. Menos del 1% de los infectados estaba «totalmente vacunadas».
El senador estatal Gustavo Rivera destacó que el preocupante aumento de casos de sarampión se debe a una disminución en la vacunación infantil, impulsada por la desinformación, y está provocando una emergencia de salud pública. Los CDC señalan que la cobertura de vacunación entre los niños ha disminuido por debajo del 95 por ciento, nivel considerado necesario para evitar que el sarampión mantenga una transmisión sostenida en la población.
Los brotes en ambos estados subrayan los riesgos de una baja inmunización en comunidades específicas. Las autoridades advierten que el sarampión es altamente contagioso y preventible mediante vacunación. Aunque no hay reportes de propagación a Centroamérica, la región mantiene vigilancia epidemiológica ante posibles viajeros infectados desde Estados Unidos.





















































