Investigadores hallaron que las páginas del manuscrito Voynich, un códice del siglo XV, podrían llevar aproximadamente seis siglos colocadas en un orden equivocado. El problema podría remontarse a la propia encuadernación realizada durante el siglo XV por alguien que posiblemente desconocía el significado de sus extraños caracteres.
Un estudio publicado en la revista Digital Medievalist por Lisa Fagin Davis y Colin Layfield sostiene que el manuscrito Voynich está mal encuadernado. El hallazgo es especialmente importante porque cuestiona una premisa que ha acompañado a buena parte de las investigaciones anteriores: que el manuscrito conserva una secuencia de lectura coherente. Si la nueva interpretación es correcta, generaciones de investigadores habrían intentado comprender un texto cuyas páginas nunca estuvieron organizadas como pretendían sus autores.
En determinados folios aparecen dibujos que atraviesan el margen interior de una hoja y continúan en otra que, debido a la encuadernación actual, queda separada por varias páginas. El equipo intentó ordenar las páginas suponiendo que hubieran tenido que encuadernarse como bifolios apilados, y allí las cosas comenzaron a cobrar sentido. Por ejemplo, algunas imágenes desaparecen en el borde del libro y vuelven a aparecer del otro lado. Si el libro está mal encuadernado, se supone que tiene más sentido que se conectaran las páginas que parecen insertadas en medio de una imagen.
El análisis con Latent Semantic Analysis revela similitudes semánticas anómalas entre páginas contiguas, y un trabajo previo de 2020 ya detectó cinco escribas alternando páginas de forma ilógica. Este descubrimiento abre una nueva vía para los investigadores que llevan seis siglos tratando de descifrar el misterioso códice guardado en la Universidad de Yale, aunque se estima que aún habrá que reacomodar las páginas antes de poder aproximarse a su significado real.













































