Ante la crisis climática que azota a Centroamérica, Honduras implementa una estrategia sin precedentes: la siembra de nubes. Los pilotos vuelan avionetas equipadas con tecnología para estimular la formación de lluvia en zonas afectadas por El Niño, como el río Aguan en el norte del país.
Los pilotos vuelan avionetas para crear lluvia como parte de los esfuerzos del gobierno hondureño por contrarrestar la sequía en el río Aguan en el norte de Honduras. Esta controvertida técnica busca aliviar una de las peores sequías registradas en años, cuando millares de familias ya han vendido sus pertenencias para comprar alimentos.
La situación es crítica. La NOAA advierte que el fenómeno El Niño continuará fortaleciéndose durante el resto de 2026, con una probabilidad del 97% de que persista hasta comienzos de 2027. En Choluteca, la mortandad de ganado muestra el alcance de la crisis. Para el Corredor Seco, que atraviesa Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, una reducción de lluvias puede traducirse en sequías prolongadas, sumado a una canícula más intensa entre julio y agosto, justo en el momento crítico para los cultivos de granos básicos.
Honduras sigue enfrentando un alto nivel de riesgo frente a huracanes, inundaciones, sequías y otros eventos climáticos que afectan de forma recurrente a la población, la infraestructura y la actividad económica. Con solo 41,3 puntos sobre 100 en el Índice Global de Adaptación, Honduras ocupa el último lugar de Centroamérica. Organismos internacionales advierten que mejorar la resiliencia climática es urgente para proteger la seguridad alimentaria y la economía regional.














































