El icónico creador de Mario y Zelda confía en que los diseñadores tendrán siempre un papel esencial, aunque la inteligencia artificial asuma más tareas en el desarrollo de videojuegos. Shigeru Miyamoto afirma que «por mucho que evolucione» la inteligencia artificial «seguirán habiendo cosas que podamos hacer», con lo que apuesta por mantener el rol central de las habilidades humanas en la creación.
El veterano diseñador, quien recientemente recibió la Orden de la Cultura de Japón, el reconocimiento más alto que el país otorga a quienes enriquecen su patrimonio cultural, compartió su perspectiva optimista sobre la IA en una conferencia de prensa. El creador de Nintendo dejó una frase que resume su mirada: «si la IA llegara a encargarse de todo, siempre habrá un papel para nosotros».
Miyamoto se remitió a su época de estudiante de diseño industrial, donde explicó que la irrupción de los ordenadores y sus avances provocaron cambios en «el sentido de la gente para los diseños». El veterano diseñador compara este momento con el salto de las máquinas de escribir a los procesadores de texto, un cambio que amplió la capacidad creativa individual sin sustituir el criterio del autor.
Según Miyamoto, el proceso creativo cuenta con dos aspectos fundamentales: la estructura general de una obra y el trabajo de detalle. Si la inteligencia artificial puede encargarse de una mayor parte de las tareas de acabado, los desarrolladores tendrán más oportunidades para reflexionar sobre los elementos esenciales de sus creaciones. Si la inteligencia artificial asume los procesos repetitivos, quedará más margen para reflexionar sobre lo que verdaderamente importa: la intención autoral. Miyamoto subrayó que las obras construidas a partir de copiar y pegar rara vez superan la prueba del tiempo, por lo que el factor humano seguirá siendo insustituible.
Esta reflexión llega cuando el 87 por ciento de los desarrolladores ya usa agentes de IA a diario, lo que evidencia que la industria ya está inmersa en esta transición tecnológica. En un momento en que la industria del videojuego discute con urgencia el uso de herramientas generativas, la postura de Miyamoto resulta refrescante por su optimismo realista.













































