Miles de costarricenses protestaron el lunes contra una supuesta amenaza de la presidenta Laura Fernández al sistema democrático, en una jornada que evidencia la profunda división política en el país centroamericano.
Portando faroles encendidos y banderas del país, con gritos de «democracia» y proclamas en defensa de la división de poderes, las personas se manifestaron en la Plaza de Morazán, en el centro de la capital, San José, exhibiendo carteles con mensajes como «por el respeto a los poderes de la República, viva Costa Rica» y «democracia sí».
La presidenta de derecha, en el poder desde mayo, impulsa una reforma del sistema de justicia, al que acusa de inacción frente a la creciente violencia del crimen organizado. Sin embargo, la presidenta tachó a los magistrados de «golpistas» y uno de ellos denunció una deriva autoritaria del gobierno, cuya propuesta de reforma es criticada porque supuestamente afectaría la imparcialidad de la justicia.
Los manifestantes exigieron la salida del gobierno del expresidente Rodrigo Chaves, mentor de Fernández y actual ministro de Hacienda, con cánticos y carteles de «¡fuera Chaves!», ya que el exmandatario también mantuvo un duro enfrentamiento con el poder judicial. La protesta se replicó en otras provincias.
La confrontación entre los poderes ejecutivo y judicial ha escalado en recientes meses. Fernández lanzó duros cuestionamientos contra jueces, magistrados y fiscales y anunció un paquete de reformas legales y constitucionales. Este conflicto institucional en Costa Rica, considerada uno de los sistemas democráticos más sólidos de Latinoamérica, representa un precedente preocupante para la estabilidad de la región centroamericana.




















































