La Organización de los Estados Americanos (OEA) ha establecido el 28 de septiembre como fecha tentativa para celebrar una reunión de cancilleres destinada a analizar la cancelación de elecciones democráticas en Nicaragua.
El Consejo Permanente de la OEA aprobó el reglamento y temario de esta reunión extraordinaria tras una resolución impulsada por Estados Unidos el pasado 19 de agosto. La convocatoria obtuvo el respaldo de 29 países, mientras Brasil votó en contra y México se abstuvo. Esta es una de las convocatorias más raras del organismo interamericano.
El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, ha insistido en que la reunión de cancilleres no se limite a una condena política, sino que considere medidas para aumentar la presión sobre el régimen, incluyendo sanciones económicas, restricciones en vuelos, y cambios en la participación de Nicaragua en organismos internacionales.
La reunión ocurre luego de la aprobación de una reforma constitucional impulsada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que modifica las reglas del sistema político y electoral de Nicaragua. Nicaragua abandonó formalmente la OEA en 2023, después de años de críticas de la organización al Gobierno de Ortega.
Para Centroamérica, esta reunión de cancilleres representa un momento crítico. Organizaciones de víctimas, familiares de personas prisioneras políticas, organismos de derechos humanos y movimientos sociales han llevado a cabo un trabajo sistemático de registro, denuncia e incidencia ante instancias internacionales. El resultado de las decisiones que tomen los países miembros de la OEA podría marcar el rumbo de la política regional y la presión internacional hacia el régimen nicaragüense.



















































