La Generación Z, nacida aproximadamente entre 1997 y 2012, ha protagonizado protestas que comenzaron en Bangladés en 2024 y Nepal en 2025, hasta extenderse a India este año. Ahora, la Generación Z lidera protestas en Europa por cuestiones que van desde la falta de financiamiento para la educación hasta el costo de la vivienda, planteando desafíos sin precedentes a gobiernos de múltiples continentes.
Los estudiantes exigen reducir el número de alumnos por clase, aumentar el gasto en profesorado, invertir en infraestructuras para hacer frente a la crisis climática y poner fin a la violencia policial contra los jóvenes. En Alemania, un grupo autodenominado «Gen Z regelt» («La Generación Z toma el mando») convocó protestas a nivel nacional para el 31 de octubre. Según análisis de expertos, las protestas «reflejan una especie de frustración, la sensación de que la política europea no está cumpliendo con las expectativas de la próxima generación».
En Latinoamérica, el movimiento también cobra fuerza. En Colombia, el nuevo presidente de extrema derecha Abelardo de la Espriella enfrenta varias protestas, y el 14 de octubre de 2026 hubo un paro nacional de la oposición convocando a miles de ciudadanos en Bogotá y las principales urbes del país. La Generación Z representa a cerca de 160 millones de jóvenes en América Latina, y las comunidades virtuales de coordinación han llegado a agrupar con facilidad a más de 200,000 integrantes activos por país en cuestión de días.
La falta de oportunidades, la indignación popular ante las dificultades económicas, y la corrupción y la desconexión de la realidad de las élites han sido los factores desencadenantes de las protestas. Los activistas Gen Z responden a corrupción, crimen e inestabilidad política combinando movilización callejera con organización digital, memes y expresión cultural, demostrando cómo el humor, la esperanza y los hashtags transforman el activismo. Las demandas trascienden fronteras: educación de calidad, acceso a vivienda digna y empleos, y fin de la corrupción son consignas compartidas desde Madrid hasta Bogotá.






































