El Congreso Nacional de Honduras aprobó en la noche del 27 de octubre un paquete de reformas penales destinado a endurecer las medidas contra las estructuras terroristas, las maras y pandillas que operan en el país.
Las reformas incluyen disposiciones que van desde el juzgamiento de personas por sus tatuajes hasta la imposición de penas de cárcel de por vida en casos extremos. Este conjunto de cambios legales representa una estrategia más agresiva en la lucha contra la criminalidad organizada.
El presidente del Congreso Nacional de Honduras, Tomás Zambrano, visitó recientemente el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en El Salvador para conocer las medidas que podrían implementarse en el sistema carcelario hondureño. Este intercambio refleja la disposición de las autoridades por adoptar modelos más restrictivos de encierro.
Las nuevas normas forman parte de un enfoque de seguridad integral que busca debilitar la capacidad operativa de organizaciones delictivas. A nivel centroamericano, esta decisión alinea a Honduras con otros países que han adoptado estrategias similares. Organismos de derechos humanos deberán evaluar la compatibilidad de estas reformas con estándares internacionales.








































