Un hallazgo arqueológico debate la ubicación del histórico Concilio de Nicea del año 325, celebrado hace 1.700 años.
Bajo apenas dos metros de agua en el lago de İznik (antigua Nicea, en Turquía), reposa una basílica de tres naves que permanece sumergida desde el siglo XIII. El descubrimiento de la estructura fue posible gracias a una fotografía aérea tomada en 2014, pero los arqueólogos aún debaten si fue el escenario donde se celebró el Primer Concilio de Nicea en el año 325 d.C., convocado por el emperador Constantino, que reunió a más de 300 obispos cristianos.
En este concilio se definió por primera vez de manera oficial la doctrina de la Trinidad y se redactó el llamado Credo Niceno, aún hoy recitado en muchas liturgias cristianas. El arqueólogo turco Mustafa Sahin, catedrático de la Universidad Uludag de Bursa, que ha participado en las excavaciones iniciadas en 2015, indica que se puede dar por seguro que el cónclave se celebró justo en ese lugar.
Sin embargo, la comunidad científica no tiene consenso. El testimonio del obispo e historiador Eusebio de Cesarea menciona que los participantes se reunieron en «una casa de oración», aunque también alude a «la sala central del palacio», lo que sugiere que la reunión pudo desarrollarse en varias fases o espacios, y que el escenario principal habría sido una dependencia palacial, no necesariamente una basílica. Se requieren más estudios estratigráficos, excavaciones controladas y análisis comparativos con otras iglesias conciliares de época constantiniana.
A partir del siglo XIII, el nivel de aguas del lago de İznik empezó a subir hasta cubrir las ruinas, y las ruinas no se redescubrieron hasta 2014. Las autoridades turcas han expresado su intención de proteger el sitio, con planes de crear un museo subacuático que permitiría a los visitantes bucear entre las ruinas de la basílica.













































