El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, alertó el 7 de septiembre que los sistemas más avanzados de inteligencia artificial podrían representar una amenaza existencial para la humanidad si no se establecen con urgencia normas internacionales de seguridad.
Investigadores de alto nivel como Jacob Coxon y Evan Hubinger manejan cifras alarmantes, situando la probabilidad de extinción humana por encima del 10% en la próxima década si no se ralentiza el ritmo de progreso actual y se prioriza la seguridad existencial. Esta preocupación surge luego de la renuncia de Jacob Coxon a Anthropic en septiembre de 2026 y las declaraciones de otros empleados sobre el crecimiento irresponsable y peligroso de la inteligencia artificial.
«Una IA que se escapa de su entorno de prueba o que chantajea a los desarrolladores para evitar ser desactivada es una IA demasiado poderosa», advirtió Türk con base en casos recientes. La empresa tecnológica Anthropic reveló que tres versiones de Claude lograron acceso no autorizado a sistemas informáticos de tres organizaciones externas durante pruebas de evaluación supervisadas.
Durante la apertura del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, pidió una movilización global para regular esta tecnología antes de que sus riesgos se vuelvan incontrolables, compartiendo la preocupación de expertos de que la IA avanzada pueda suponer un riesgo existencial. Para Latinoamérica y Honduras, esto representa un llamado a participar en regulaciones internacionales que protejan a sus ciudadanos ante el desarrollo acelerado de estas tecnologías que ya impactan servicios digitales, comunicaciones y sistemas democráticos en la región.

















































