Los estadounidenses Robert Hall y Michael Woodford ganaron el premio Nobel de Economía por sus trabajos sobre cómo las políticas fiscales y monetarias pueden ayudar a estabilizar las fluctuaciones de la economía.
El trabajo de los galardonados ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo. Gracias a ellos, estamos mejor preparados para afrontar perturbaciones económicas, como las crisis energéticas o los cambios repentinos en los patrones de consumo de los hogares.
Sus trabajos han contribuido a transformar la manera en que los bancos centrales y los gobiernos afrontan las crisis, al incorporar las decisiones y expectativas de los hogares y las empresas en los modelos utilizados para diseñar políticas monetarias y fiscales. Hall, nacido en Palo Alto (California) en 1943, es profesor en la Universidad de Stanford. Woodford, nacido en Chicopee (Massachusetts) en 1955, es profesor en la Universidad de Columbia.
Como los demás Nobel, el premio de Economía incluye un diploma, una medalla de oro y una dotación económica de 1,2 millones de dólares (un millón de euros). Los galardonados recibirán sus premios en una ceremonia solemne el 10 de diciembre. Para Centroamérica, estos modelos económicos resultan críticos en contextos de volatilidad: la región enfrenta desafíos como inflación, fluctuaciones en remesas y vulnerabilidad a choques externos que requieren políticas bien fundamentadas.



















































