El repunte del diésel y la gasolina genera presión para Donald Trump y los republicanos ante las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, afectando el precio de los alimentos, el transporte y la economía en general. La onda expansiva de esta crisis ya se siente en Honduras y Centroamérica.
En Estados Unidos, la inflación interanual para la gasolina pasó de -3.2% en 2024 al 34.2% hoy, mientras el diésel alcanza un promedio de $6.28 por galón. La administración Trump ha propuesto miles de millones en ayuda agrícola, relajado regulaciones y levantado sanciones sobre combustible ruso, pero sin lograr controlar la espiral de precios.
En Honduras, la realidad es aún más compleja. La gasolina súper registrará una rebaja de 2.64 lempiras en Tegucigalpa posicionándose en 154.51 lempiras por galón, mientras la regular tendrá una rebaja de 0.96 lempiras situándose en 140.01 lempiras por galón a partir del lunes 26 de octubre. Sin embargo, el diésel acumula un incremento de más de 69 lempiras por galón durante 2026, mientras que la gasolina superior ha subido 58.79 lempiras.
La inflación interanual en Honduras alcanzó el 6.28% en septiembre de 2026, reflejándose en el poder adquisitivo de la población que debe destinar más dinero para comprar productos básicos. El alza de la gasolina y el diésel encarece el transporte de alimentos, medicinas, materiales de construcción y otras mercancías, afectando principalmente a un país donde alrededor del 60% de la población vive en condiciones de pobreza.
El Gobierno de Honduras mantiene el subsidio del 70% a la gasolina regular y medidas de estabilización para el diésel, reduciendo el efecto de las alzas internacionales. Pero analistas advierten que el impacto electoral —similar al que enfrenta Trump— dista de ser marginal en la región.













































