Existe una brecha preocupante entre lo que desean las organizaciones y lo que realmente pueden hacer. Mientras que ocho de cada diez empresas planean implementar agentes de inteligencia artificial en los próximos tres años, casi el mismo porcentaje reconoce que su infraestructura actual no está preparada para este cambio.
El problema no es solo tecnológico. Las compañías identifican tres obstáculos principales: la falta de capacitación adecuada en sus equipos, procesos internos desactualizados y flujos de trabajo que no han sido rediseñados para trabajar con sistemas automatizados. Esta desconexión entre ambición y capacidad representa un desafío crítico para la transformación digital en América Latina y el Caribe, regiones donde muchas medianas y pequeñas empresas aún luchan por digitalizar operaciones básicas.
Para Honduras y Centroamérica, esta tendencia global tiene implicaciones directas. Las organizaciones locales que dependen de tecnología importada enfrentarán presión para modernizar sin contar siempre con expertise local disponible. Aquellas que logren capacitar a su personal y adaptar sus procesos tendrán ventajas competitivas significativas en mercados cada vez más digitalizados.
Los expertos recomiendan que las empresas no vean esto como una carrera, sino como un proceso gradual. Comenzar con proyectos piloto, invertir en formación del talento humano y revisar procesos antes de implementar tecnología de punta son pasos clave para cerrar esta brecha. La clave está en alinear la tecnología con las capacidades reales de la organización.









































