El obispo nicaragüense Silvio Báez, quien fue despojado de su nacionalidad por sus críticas al Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, pronunció un mensaje esperanzador durante las celebraciones de Domingo de Pascua. En su reflexión religiosa, el prelado enfatizó que la resurrección de Cristo representa el triunfo del amor y la justicia sobre las fuerzas del mal, convocando a los católicos a mantener la fe y no abandonar sus convicciones ante la adversidad.
Báez, una figura prominente en la defensa de los derechos humanos en Centroamérica, ha sido objeto de persecución por parte de las autoridades nicaragüenses debido a sus pronunciamientos contra violaciones de libertades fundamentales. Su mensaje pascual cobra particular relevancia considerando el contexto de represión política que vive Nicaragua en los últimos años, donde activistas, periodistas y religiosos han enfrentado restricciones en sus libertades de expresión y asociación.
El obispo subrayó que el amor prevalece sobre cualquier forma de opresión y que la justicia divina eventualmente vence la corrupción y el abuso de poder. Esta declaración resuena con especial intensidad en toda Centroamérica, donde muchas comunidades enfrentan desafíos similares relacionados con gobiernos autoritarios, impunidad y violación de derechos civiles. El mensaje de Báez trasciende lo meramente religioso para constituirse en un llamado moral a la resistencia pacífica y a la defensa de principios democráticos fundamentales.
La postura del prelado mantiene vigente el debate sobre el papel de la Iglesia católica en la política centroamericana y su responsabilidad como voz profética en contextos de crisis institucional. Para Honduras y otros países de la región, estas palabras representan un recordatorio de que la fe puede ser instrumento de transformación social cuando se alinea con la búsqueda de justicia y dignidad humana.














































